En la Australia del siglo XIX, un joven carismático llamado Ned Kelly vive en un mundo marcado por la pobreza y la injusticia social. Su infancia está marcada por la opresión de las autoridades coloniales, y a medida que crece, se convierte en un rebelde decidido a luchar contra un sistema que oprime a su familia y a su comunidad. Después de ser condenado por un crimen que no cometió y de vivir la persecución por parte de la policía, Ned se convierte en un forajido, liderando a un grupo de fuera de la ley que se transforma en una leyenda local.