En un viejo y encantador caserón al borde de un pantano, una joven terapeuta, Kat, y su padre, un parapsicólogo, se mudan en busca de una nueva vida. Sin embargo, al llegar, pronto descubren que la casa está habitada no por inquilinos comunes, sino por un grupo de fantasmas traviesos y un peculiar niño fantasma llamado Casper. A diferencia de sus compañeros espectros, que son un tanto más juguetones -por decirlo de alguna manera-, Casper es un espíritu amigable que solo anhela la compañía y la amistad, ya que se siente solo y atrapado en un mundo que le teme.