En un mundo donde la velocidad y la fama son lo único que importa, Ricky Bobby es el rey de la pista. Un piloto de NASCAR que se siente imbatible, gracias a su talento y a la inquebrantable fe en sí mismo, Ricky ha vivido una vida donde el único objetivo es ser el número uno. Desde niño, creció con el lema “Si no eres primero, eres el último”, y esa filosofía lo ha llevado a la gloria.