En un pequeño pueblo de Nueva Inglaterra, Adam Sandler interpreta a Davey, un hombre amargado y desilusionado que ha perdido la chispa de la vida tras el fallecimiento de sus padres. Su comportamiento errático y su adicción al alcohol lo llevan a meterse en problemas, lo que lo convierte en un paria en su comunidad. Después de un incidente desastroso durante una celebración, Davey es condenado a realizar trabajos comunitarios en el centro de recreación local.