En un pequeño pueblo rodeado de campos dorados y sombras inquietantes, un joven llamado Isaac lleva una vida solitaria y dedicada al cultivo de la tierra. Desde pequeño, ha sido criado por una madre obsesionada con la idea de que los cultivos tienen un vínculo místico con la vida y la muerte. Isaac, atormentado por visiones de ritos antiguos, comienza a sentirse atrapado entre el deber hacia su familia y el deseo de escapar hacia un mundo más allá de la granja.