En un aislado pueblo en el corazón de un bosque, los habitantes viven en paz y armonía, pero con una condición: deben respetar las estrictas reglas que prohíben cruzar los límites del bosque, donde se dice que habitan criaturas aterradoras. Esta comunidad se ha mantenido casi intacta a lo largo de los años, con un fuerte sentido de tradición que se impone sobre cualquier curiosidad del exterior.