En la Inglaterra del siglo XVI, la reina Isabel I se enfrenta a una de las etapas más tumultuosas de su reinado. Con la amenaza constante de la Armada Española al acecho y la traición gestándose en su propia corte, Isabel debe demostrar no solo su astucia política, sino también su fuerza emocional y su capacidad para gobernar en un mundo dominado por hombres.