En una tranquila ciudad estadounidense de los años 40, un grupo de amigos se reúne para una cena que promete ser una noche de risas y anécdotas. Sin embargo, la velada toma un giro inesperado cuando uno de ellos, buscando romper la rutina y añadir un poco de picante a la conversación, sugiere un juego aparentemente inofensivo: todos deben dejar sus teléfonos en la mesa y compartir en voz alta los mensajes o llamadas que reciban durante la cena.