En una pintoresca y tranquila playa de Francia, la vida de un pequeño pueblo se ve alterada por la llegada de un cineasta británico decidido a rodar una película en la soleada costa. El director, con su peculiar visión del arte y su estilo extravagante, no solo busca una locación perfecta, sino también un toque de ese "je ne sais quoi" francés que hará que su película brille.