En una época marcada por la opresión y la intolerancia, un ferviente espíritu de libertad emerge en un apacible pueblo suizo. William Tell, un hábil arquero y hombre de familia, se convierte en el símbolo de la resistencia contra el dominio tiránico del gobernador Gessler. Este último, molesto por la creciente rebeldía del pueblo, impone una serie de injustas leyes para aplastar cualquier indicio de desobediencia.