En un futuro distópico, una letal epidemia conocida como el "virus de la peste escocesa" ha asolado a Gran Bretaña, convirtiendo a la población en zombies sedientos de sangre. Después de que el virus se desata en Edimburgo, el gobierno se ve obligado a poner la ciudad en cuarentena, sellando a sus habitantes dentro de una muralla impenetrable. Dos décadas después, el virus resurge en Londres, lo que lleva a las autoridades a tomar decisiones drásticas.