En el París de principios del siglo XIX, los ecos de la colonialidad y el racismo se hacen latentes a través de la vida de una joven mujer llamada Sara. Traída desde África como un objeto de exhibición, esta extraordinaria se convierte en la sensación de los salones de la alta sociedad parisina gracias a sus características físicas únicas. Los científicos y los curiosos la estudian como si fuera un fenómeno, sometiéndola a un humillante espectáculo en el que su dignidad es constantemente pisoteada.