Se acerca la Navidad de 1941 y la población de los Estados Unidos afronta la llegada de las festividades sumida en el miedo a nuevos ataques similares al perpetrado por los japoneses en la base naval de Pearl Harbor. La psicosis colectiva alcanza niveles de auténtica paranoia, sobre todo en las zonas costeras, y muy especialmente en el área de Los Ángeles, considerada como el punto estratégicamente ideal para una operación masiva de desembarco de las posibles tropas invasoras.