En el siglo XIII, Escocia está bajo la opresiva dominación inglesa, y los escoceses sufren las brutalidades del rey Eduardo I. En medio de esta injusticia, un humilde campesino llamado William Wallace se convierte en el símbolo de la resistencia. Después de experimentar la pérdida de su amada Murron a manos de los soldados ingleses, Wallace jura vengar su muerte y liberar a su país de la tiranía.