Imagina una vida monótona en la oficina, donde los financieros son más que simples empleados; son prisioneros de los mismos números que procesan día tras día. En este bizarro corto, un grupo de ancianos trabajadores de una empresa de contabilidad decide que ha sido suficiente. Después de años de sentirse invisibles y explotados por un sistema corporativo sin alma, deciden tomar el control de su vida y empresa.