En el bullicioso paisaje de Europa a finales del siglo XIX, una joven estadounidense, Daisy, despierta tanto la curiosidad como la crítica en la sociedad conservadora de expatriados. Fresca y desinhibida, Daisy se pasea con una despreocupación que choca con las normas rígidas de su entorno, provocando suspiros y murmullos a su alrededor. Su espíritu libre llama la atención de Frederick, un joven aristócrata inglés que se siente atraído por su autenticidad y su forma de desafiar las convenciones sociales.