En un contexto de guerra y conflicto, un grupo de soldados australianos se enfrenta a un juicio militar que pone a prueba no solo su lealtad, sino también su moralidad. La historia se ubica durante la Segunda Guerra de los Bóer a finales del siglo XIX en Sudáfrica, donde el combate no solo se libra en el campo de batalla, sino también en la sala del tribunal. Tres jóvenes oficiales, implicados en la ejecución de prisioneros de guerra, son acusados de crímenes de guerra y se ven obligados a defenderse ante un sistema judicial que arde en tensiones políticas y éticas.