En un futuro distópico, la sociedad está dominada por un régimen totalitario que ejerce un control absoluto sobre la vida de sus ciudadanos. Winston Smith, un trabajador del Ministerio de la Verdad, lleva una existencia monótona y opresiva en la superpoblada y grisácea Londres. Cada rincón de su vida está vigilado por el omnipresente Gran Hermano, figura que simboliza la autoridad inquebrantable del Estado.