En esta divertida comedia clásica de los años 30, nos encontramos con un ex-soldado que, después de terminar la Primera Guerra Mundial, se queda atrapado en el tiempo, viviendo como si aún estuviera en el campo de batalla. Tras una serie de malentendidos y cómicas desventuras, nuestro protagonista se encuentra con un joven que, desesperado por un poco de dirección en su vida, se convierte en su fiel compañero. Juntos, se embarcan en una serie de situaciones absurdas que los llevan a explorar la vida civil, toda una travesía de desastres y risas.
A medida que intentan adaptarse a la vida cotidiana, el antiguo soldado toma decisiones bastante cuestionables, como ayudar a un grupo de amigos que están a punto de ser desalojados. Con su torpeza característica, el dúo logra unir a la comunidad, creando una serie de enredos cómicos que van desde confusiones en la tienda de comestibles hasta situaciones awkward en reuniones sociales.
La dinámica entre los dos personajes es hilarante; uno, con su espíritu infantil e inocente, y el otro, tratando de navegar por la confusión de la vida moderna. Con un humor que sigue siendo atemporal, esta película se convierte en un recordatorio sobre la amistad, la camaradería y, sobre todo, la locura de la vida misma. A medida que enfrentan los desafíos de la adultez, no solo se encuentran a sí mismos, sino que también redescubren el verdadero significado de la lealtad y el compañerismo.