En un futuro cercano, un ambicioso programa de televisión ha capturado la atención del público: un juego mortal donde la vida de un hombre se convierte en el premio y el entretenimiento de millones. El protagonista, un modesto hombre llamado Max, es elegido para participar en este desgarrador experimento que promete un millón de marcos a cualquier persona que logre sobrevivir durante 24 horas mientras es perseguido por un implacable cazador. La premisa es escalofriante: a la audiencia le divierte la caza, que se convierte en un espectáculo lleno de tensión y adrenalina.
A medida que Max intenta escapar, se enfrenta no solo al cazador, sino también a sus propios demonios. Las calles de la ciudad son su laberinto, donde cada esquina puede ser su último refugio o su perdición. Mientras tanto, la audiencia sigue ansiosamente el desenlace, alimentando un debate ético sobre la delgada línea entre el entretenimiento y la barbarie. Con cada minutos que avanza el reloj, la presión crece, y Max descubre que no solo lucha por su vida, sino también por la dignidad humana en un mundo donde la empatía parece haberse evaporado.
El contraste entre la sed de sangre del público y la lucha interna del protagonista crea una atmósfera intensa y reflexiva, cuestionando el papel de los medios y el entretenimiento. La película se convierte en una crítica incisiva a la deshumanización y el voyeurismo en la sociedad moderna, dejando al espectador con una sensación perturbadora mucho después de que los créditos comienzan a rodar.