En una Alemania marcada por la propaganda y el antisemismo creciente, un narrador omnipresente nos conduce a través de una visión distorsionada y perturbadora de la comunidad judía. Con un enfoque manipulador, el relato descontextualiza la vida de los judíos, presentándolos como una amenaza para la sociedad alemana. A través de una serie de imágenes impactantes y testimonios sesgados, se nos muestra un mundo en el que la cultura, la economía y la política son, según la narrativa, infiltrados y controlados por este grupo.
El filme combina gerontocracia con vignetas de la vida cotidiana, que buscan reforzar estereotipos y prejuicios. En un recorrido que incluye escenas de los mercados, centros culturales y la vida familiar, se deforma la realidad con la intención de sembrar miedo y odio. Se enfatizan las diferencias, a menudo ridiculizándolas, mientras se presenta a la población judía como parásitos que debilitan el tejido de la nación.
Este viaje visual culmina en un llamado a la acción, invocando la necesidad de "liberarse" de lo que se percibe como una invasión. Sin mencionar el costo humano de tales ideologías, este filme se convierte en un vehículo de propaganda que destila veneno y división. A través de una estética que oscila entre el documental y el cine de terror, esta experiencia inquietante plantea una crítica profunda a los fenómenos de la intolerancia y el odio en la sociedad.