En el caluroso verano de 1963, nos sumergimos en la vida de Anne, una adolescente madrileña que disfruta de su infancia en un tranquilo barrio de París. Con su espíritu libre y su actitud rebelde, Anne es la encarnación de la juventud despreocupada, atrapada entre la inocencia y el deseo de descubrir el mundo que la rodea. Mientras disfruta de las vacaciones junto a su hermana y sus amigos, la vida parece ser un carrusel de risas, juegos en la piscina y descubrimientos de primer amor.
Sin embargo, la llegada de las tensiones familiares y los deberes de la vida adulta comienzan a hacerse presentes. La relación con sus padres se vuelve cada vez más complicada, especialmente cuando las expectativas chocan con sus deseos de independencia. A través de la amistad y las pequeñas aventuras, Anne se enfrenta a las realidades que empiezan a interponerse en su camino.
Con un enfoque nostálgico y una fotografía que captura la belleza de la época, la narración explora temas de la adolescencia, el crecimiento personal y la búsqueda de identidad. Cada encuentro y cada momento compartido permiten que Anne descubra lo que significa realmente crecer. La película invita al espectador a recordar sus propios veranos llenos de trivialidades y grandes emociones, mientras se sumerge en un atmósfera de libertad y autodescubrimiento que resuena con la esencia de la juventud. Es una historia entrañable que, sin duda, deja una huella en el corazón.