En un encantador y caótico día en la vida de un niño pequeño llamado Donald, un inesperado visitante de los fríos confines del mundo llega a su hogar. Se trata de un travieso pingüino que, al parecer, se ha escabullido de su hábitat natural. Al principio, el pequeño protagonista se muestra encantado con su nueva compañía. Juntos, exploran la casa y se involucran en toda clase de travesuras hilarantes, desde deslizamientos por el suelo de madera hasta la creación de un pequeño iglú en la sala de estar con cojines y mantas.
Sin embargo, el entusiasmo de Donald pronto se convierte en caos. A medida que el pingüino deja su sello personal, los problemas empezarán a acumularse: el refrigerador se convierte en un campo de batalla de pescado, mientras que las risas se mezclan con las situaciones imprevistas de un animal que no conoce las reglas de la vida doméstica. Al final, la diversión da paso a una crisis cuando la madre de Donald llega a casa y encuentra el desastre que han creado.
Con un toque de locura, el niño se da cuenta de que su nuevo amigo no encaja tan bien en su mundo. Sin embargo, en medio del alboroto, surgen lecciones sobre la amistad, la responsabilidad y el valor de aceptar la naturaleza de cada uno. Entre risas y un poco de desorden, la historia nos recuerda que a veces, las mejores amistades son las más inesperadas.