En el bullicioso y a menudo caótico mundo de Nueva York en los años 70, un artista atormentado lucha por encontrar su lugar en la sociedad. Abandonado por la inspiración y acorralado por problemas financieros, su vida se convierte en una espiral descendente de desesperación. La presión de sobrevivir se intensifica mientras comparte su hogar con un grupo de inquilinos que parecen no hacer más que perturbar su paz mental.
La frustración del protagonista se manifiesta de forma perturbadora cuando su salud mental comienza a deteriorarse. La locura se convierte en su única compañía y, en un giro oscuro e inesperado, su arte se transforma en una forma de expresión violenta. Armado con una potente broca, la línea entre la creatividad y el homicidio se desdibuja, llevándolo a un camino de destrucción. A medida que se sumerge en un mundo de violencia, sus crímenes quedan grabados de manera visceral y cruda, mostrando un retrato escalofriante de la angustia personal y la alienación.
En un contexto repleto de ruido y locura, el protagonista se convierte en el cazador y la presa, perdiéndose cada vez más en su mundo distorsionado. Lo que comenzó como una búsqueda de expresión artística se convierte en una serie de asesinatos que dejan a la ciudad aturdida y aterrorizada. La tensión se acumula mientras el borde de la locura se vuelve cada vez más afilado, llevando a una conclusión impactante que invita a reflexionar sobre la lucha entre la genialidad y la locura.