En esta comedia irreverente, nos encontramos con Irving Zisman, un abuelo que no tiene vergüenza de romper todas las normas y hacerse pasar por un jubilado excéntrico. Cuando su hija es arrestada, Irving se ve obligado a hacerse cargo de su nieto de 8 años, Billy, quien es tan travieso como el abuelo mismo. Juntos, emprenden un viaje por carretera que les llevará a través de diversas situaciones hilarantes y escandalosas, donde la risa se convierte en su mejor aliada.
A lo largo del camino, Irving no solo intenta enseñarle a Billy un par de lecciones sobre la vida, sino que también desata su lado más loco y travieso. Desde accidentes en un concurso de belleza para niños hasta situaciones incómodas en un casino, cada parada es una oportunidad para que el dúo haga de las suyas y arrase con la forma tradicional de encarar la vida familiar. La inocencia de Billy se mezcla con el desenfreno de su abuelo, creando un contraste hilarante que mantiene al público al borde de la risa.
Sin embargo, a medida que avanzan, el viaje se convierte en algo más que solo diversión y travesuras. A través de sus locuras, Irving y Billy comienzan a formar un vínculo inesperado, recordando que, a pesar de lo alocados que sean, la familia siempre será lo más importante. Este viaje es, en última instancia, una explosión de risas entre generacionales, dejando una risa duradera mientras se reevalúa lo que significa ser un abuelo en la era moderna.