Imagina despertarte en un oscuro y misterioso complejo, atrapado en una estructura vertical donde la lógica está hecha añicos. En cada nivel, dos personas comparten un pequeño espacio y, cada día, una plataforma desciende desde arriba, cargada con comida. Pero aquí viene lo siniestro: los de arriba pueden comer lo que quieran y, a medida que la plataforma baja, las raciones se vuelven menos generosas. A los niveles más bajos, la desesperación y la lucha por la supervivencia llevan a los prisioneros a extremos inimaginables.
El protagonista, un hombre que se encuentra en una de las distintas celdas de esta cárcel inhumana, debe navegar por esta desesperante jerarquía social, enfrentándose a compañeros de encierro y reflexionando sobre la naturaleza humana, la solidaridad y la avaricia. Al principio, intenta mantener su humanidad y ayudar a los de abajo, pero a medida que los días pasan y la desesperación se apodera, se ve obligado a replantear su moral.
La historia se vuelve un intenso laberinto de dilemas éticos que explora el capitalismo, la injusticia social y la lucha por una vida digna, mientras el protagonista lucha por encontrar un propósito y una salida. Con giros impactantes y una atmósfera claustrofóbica, esta inquietante propuesta se convierte en una profunda alegoría de la condición humana, retando al espectador a reflexionar sobre qué haría en una situación tan extrema.