En un tranquillo instituto en un suburbio estadounidense, la vida diaria de los estudiantes transcurre entre las clases, las amistades y las pequeñas frustraciones adolescentes. La narrativa sigue a varios adolescentes, explorando sus vidas, sueños y ansiedades a través de un estilo de filmación casi documental. A medida que el día avanza, se vislumbran las complejidades de la vida escolar, desde los inseparables amigos hasta los marginados que luchan por encontrar su lugar.
Sin embargo, en medio de esta normalidad, una sombra oscura acecha. A través de un montaje intercalado, la audiencia se adentra en la mente de dos estudiantes que, empujados por un resentimiento callado y una profunda desconexión, están preparados para desatar su violencia en el entorno conocido. Las tensiones que han estado acumulándose entre los alumnos se transforman en un clímax devastador, donde la realidad se vuelve incomprensiblemente brutal.
El viaje a este trágico desenlace se siente tanto inquietante como inevitable, mientras la película revela momentos de dulzura y de dolor en la vida cotidiana. Con un enfoque casi poético y visualmente impresionante, se plantean preguntas incómodas sobre la adolescencia, los márgenes de la sociedad, y el potencial de la violencia. Esta mirada provocativa y reflexiva sumerge al espectador en un mundo donde la vulnerabilidad se enfrenta a la fatalidad, dejando una huella imborrable. Al final, pocos se salvan de la sensación de pérdida que permea la atmósfera del filme.