Joel es un tipo común y algo introvertido que, tras una relación tumultuosa con Clementine, una mujer de espíritu libre y colorido, se siente devastado al descubrir que ella ha decidido someterse a un tratamiento experimental para borrar todos los recuerdos de su amor. Desesperado y herido, Joel se deja llevar por la misma decisión. Así comienza un viaje al interior de su mente, donde los recuerdos de su relación son desenterrados y literalmente desvanecidos.
A medida que el procedimiento progresa, Joel revisita momentos clave de su romance, desde los primeros destellos de amor y la chispa inicial, hasta las profundas tristezas y las discusiones que desgastaron su vínculo. Sin embargo, a medida que los recuerdos empiezan a desaparecer, Joel se da cuenta de que, a pesar de la dolorosa tristeza y el desamor, hay fragmentos de felicidad que valen la pena atesorar. En medio del caos de la podredumbre de su historia compartida, surge un intento desesperado por aferrarse a lo que una vez fue significativo.
La trama entrelaza el dolor, la esperanza y las emociones humanas con un toque surrealista. A través de una dirección innovadora y actuaciones memorables, se exploran conceptos complejos sobre el amor, la memoria y la identidad. La película nos deja con una profunda reflexión: a veces, incluso los recuerdos más dolorosos pueden ser parte esencial de quienes somos. La pregunta persiste: ¿realmente querríamos borrar nuestro pasado, o eso es lo que nos hace humanos?