En un tranquilo suburbio, el excéntrico y encantador Elwood P. Dowd es un hombre que ha construido su vida en torno a una peculiar amistad: la de un gigantesco conejo imaginario llamado Harvey. Elwood, interpretado por el carismático James Stewart, disfruta de la compañía de su amigo invisible, lo que genera confusión y risas en su entorno. Sin embargo, la situación se vuelve complicada cuando su hermana, Veta, decide que su hermano necesita ayuda profesional para cuidar su imagen, que ya está un poco desgastada por los rumores que gira en torno a su inusual compañero.
Cuando Veta se presenta en una clínica psiquiátrica, la situación se descontrola. En lugar de que Elwood sea el que termine recluido, es ella quien acaba encerrada por un malentendido, mientras que Elwood sigue encantado con su vida y sus interacciones con Harvey. La trama se llena de enredos, situaciones cómicas y diálogos ingeniosos que revelan las tensiones familiares y el concepto de la locura en la sociedad.
A medida que se desarrolla la historia, se plantea una reflexión sobre la percepción de la realidad y la importancia de la imaginación y la amistad. Elwood nos lleva de la mano por su mundo, haciéndonos cuestionar qué es realmente la locura y quiénes son los verdaderamente cuerdos. Con un desenlace entrañable, la película nos deja con una sensación agridulce, recordándonos que a veces la felicidad puede ser tan efímera como un conejo que solo nosotros podemos ver.