En la caótica y desenfadada comedia que sigue a un excéntrico presidente de una universidad, la trama se desata cuando su institución se ve amenazada por una rivalidad deportiva que podría arruinar su reputación. Groucho Marx interpreta a este singular personaje que, con su característico humor, decide intervenir en la situación de una manera poco convencional. Para mejorar las posibilidades del equipo de fútbol de la universidad, recluta a su propio hijo, un joven torpe, y a un par de rudos futbolistas que no tienen nada que ver con los estudios académicos.
Mientras las locuras se intensifican, el presidente se entromete en la vida de los estudiantes, generando un cúmulo de enredos románticos y situaciones hilarantes. Con el apoyo de sus cómplices —incluyendo a su hermano, un torpe y comedido profesor—, intentan salvar la universidad de la vergüenza. Sin embargo, su falta de preparación y conocimiento sobre el deporte provoca más problemas de los que resuelven.
En medio de enredos, malentendidos y un desfile de diálogos ingeniosos, la historia se convierte en un torbellino de situaciones absurdas que culmina en un enfrentamiento de fútbol memorable y, por supuesto, lleno de tropiezos. La película es una crítica hilarante de la academia que logra mantenerse fresca incluso décadas después, dejando al público con muchas risas y reflexiones sobre el verdadero valor del éxito. Con el tiempo, este clásico se ha convertido en una joya del cine slapstick, combinando el ingenio de Groucho Marx con un humor atemporal.