En una época en la que el sistema judicial parece ser una máquina despiadada, una joven mujer se enfrenta al horror de una sentencia de muerte. Basada en la historia real de Barbara Graham, nos sumergimos en la vida de esta intrépida mujer atrapada en un ciclo de decisiones desafortunadas y circunstancias crueles. Mientras lucha por limpiar su nombre, se convierte en un símbolo de la lucha por la justicia en un sistema que no perdona.
La trama comienza cuando es arrestada tras ser involucrada en un robo que terminó en asesinato. A medida que se desenvuelve la historia, vemos cómo la protagonista, interpretada magistralmente por Susan Hayward, intenta demostrar su inocencia, revelando no solo su valentía sino también su vulnerabilidad. Entre la desesperanza de las celdas y las manipulaciones de un sistema que no escucha, se enfrenta a un juicio que parece estar decidido antes de que se pronuncie la sentencia.
Con cada giro y trama judicial, nos adentramos en el abismo de la lucha personal de Barbara, sus amistades y la presión social que siente. La película entrelaza momentos de tensión con reflejos de esperanza, mostrando hasta dónde puede llegar una persona cuando se agota el tiempo. A medida que el día de su ejecución se acerca, el espectador queda al borde de su asiento, ansioso por un desenlace que desafía las normas del bien y el mal.