En un barrio bullicioso de Seúl, una joven madre de 20 años, con sueños de convertirse en artista, se encuentra atrapada entre su responsabilidad y su deseo de ser libre. La historia comienza cuando ella se enfrenta a los desafíos de la maternidad, lidiando con las expectativas de su familia y la sociedad, que no dejan de repetirle que ser madre a esa edad es un error. A pesar de las dificultades, su espíritu creativo no se apaga y decide luchar por su propia identidad.
A medida que nos adentramos en su vida, vemos cómo forma una conexión especial con otros jóvenes en situaciones similares, y juntos crean un pequeño refugio donde pueden ser auténticos, lejos de los juicios de los demás. La protagonista se convierte en un símbolo de resiliencia, mostrando que ser madre no significa renunciar a sus sueños. Se enfrenta a la presión de sus padres, que la instan a conformarse, y a la complicada relación con el padre de su hijo, que no asume su parte de la responsabilidad.
A lo largo de la película, entre momentos de risa y lágrimas, experimentamos su viaje de autodescubrimiento, autoaceptación y amor incondicional. Desde eventos inesperados hasta decisiones difíciles, la juventud, la ambición y la maternidad se entrelazan en una narrativa conmovedora que destaca la lucha por encontrar el equilibrio entre los sueños personales y las responsabilidades familiares. Al final, la joven madre tiene la oportunidad de redefinir su vida en sus propios términos.