En la Francia ocupada durante la Segunda Guerra Mundial, una niña pequeña llamada Pauline se encuentra atrapada en una realidad brutal tras perder a sus padres en un bombardeo. Desolada y sola, su destino cambia cuando es acogida por una familia de campesinos en el rural y pacífico sur del país. Allí, la vida es simple, pero la sombra de la guerra no se aleja fácilmente.
Pauline, con su curiosidad infantil, se hace amiga de Michel, el hijo del granjero, y juntos exploran el campo, creando un mundo de juegos y aventuras que contrasta con el horror que acecha en el exterior. Sin embargo, la sinceridad de su inocencia se ve puesta a prueba cuando deciden hacer un altar para honrar a aquellos que han perdido. Así, los niños empiezan a jugar con el concepto de la muerte, creando un altar con objetos que simbolizan los recuerdos de sus seres queridos desaparecidos.
A medida que la guerra avanza y la atmósfera se vuelve cada vez más opresiva, la amistad entre Pauline y Michel se convierte en un refugio y una forma de afrontar el dolor de la pérdida. Sin embargo, el dulce juego de la infancia se transforma en una dura lección sobre la crueldad del mundo y la fragilidad de la vida. Esta conmovedora historia entrelaza la inocencia de la niñez con la desgarradora realidad de un conflicto que no perdona, dejando una huella imborrable en el corazón del espectador.