En esta divertida comedia, seguimos las peripecias de un famoso ventrílocuo que lleva una vida aparentemente perfecta, pero que se ve desmoronada por su incapacidad de conectar con las personas de manera auténtica. A pesar de su destreza en el escenario junto a su inseparable muñeco, las cosas comienzan a complicarse cuando se siente amenazado por un nuevo competidor que quiere quitarle su lugar. Pero el verdadero lío comienza cuando, un día, su muñeco cobra vida y empieza a hablar por sí mismo, revelando secretos y deseos que dejan al ventrílocuo en una situación incómoda y cómica.
Mientras trata de restaurar su reputación y navegar sus relaciones personales, el protagonista se embarca en un viaje surrealista lleno de malentendidos, enredos y risas. Es un tira y afloja entre la vida real y el mundo del espectáculo, donde el ventrílocuo debe enfrentarse a sus miedos más profundos y descubrir qué significa realmente tener voz en su vida.
Con un elenco brillante y una buena dosis de humor físico, esta película juega con la idea de la identidad y la dualidad, mientras sigue a nuestro héroe en su lucha por ser escuchado, tanto en el escenario como en su vida privada. La combinación de situaciones ridículas y momentos de autodescubrimiento hacen de esta historia una joya del cine de los años 50, que no solo entretiene, sino que también invita a la reflexión sobre la conexión humana.