En una atmósfera de misterio y venganza, la historia comienza con una joven que se prepara para casarse, pero su felicidad se ve truncada de forma brutal cuando el día de su boda, su prometido es asesinado por un grupo de hombres sin escrúpulos. Atravesando el dolor, la mujer, vestida de blanco y con el corazón lleno de rabia, decide que su amor no será olvidado y emprende una peligrosa cruzada para hacer justicia con sus propias manos.
Cada uno de los hombres responsable del crimen se convierte en un objetivo de su implacable venganza. Los encuentros son meticulosamente planeados y exhiben un juego psicológico donde la novia disfrazada juega con las emociones de sus presas, llevando a cada uno a un destino fatal. La narrativa se adentra en una ambigüedad moral, donde la línea entre víctima y verdugo se desdibuja, obligando al espectador a cuestionar la naturaleza de la justicia. Con un estilo visual que navega entre el surrealismo y el cine negro, la película teje un relato cautivador que combina amor, pérdida y una sed insaciable de venganza.
A medida que se desarrolla la trama, el suspenso crece y los giros inesperados mantienen a la audiencia al borde de sus asientos. La dirección de François Truffaut otorga a esta historia un toque artístico único, convirtiendo una amarga historia de venganza en una reflexión sobre el amor, la tragedia y la inevitable fragilidad de la vida.