En esta comedia francesa, la vida de un pequeño pueblo es sacudida por el irrumpimiento de una nueva y desinhibida funcionaria municipal. Con su enfoque poco ortodoxo y su energía contagiosa, logra que los habitantes reevalúen sus costumbres y rutinas cotidianas. La protagonista, interpretada por una actriz icónica de la época, llega con la intención de implementar reformas en la gestión local, pero su estilo directo y su falta de tacto pronto desatan un torbellino de caos y confusión en la comunidad.
Mientras intenta hacer su trabajo, se ve atrapada en un embrollo de malentendidos, intrigas amorosas y rivalidades entre los ciudadanos. Los vecinos, acostumbrados a la tranquilidad y el orden, se ven forzados a enfrentar sus propios prejuicios y deseos ocultos. Cada propuesta de mejora se convierte en un evento explosivo, desde las reuniones del consejo municipal hasta las festividades del pueblo, donde las situaciones menos pensadas llevan a hilarantes y a veces dramáticas consecuencias.
La trama se desliza de lo absurdo a lo conmovedor, mostrando cómo la llegada de viento fresco puede desafiar las viejas normas y unir a la gente en medio del desorden. Al final, la película no solo es una crítica a la burocracia y la tradición, sino también una celebración de la vida y la autenticidad, donde el caos, a menudo, conduce a un nuevo orden. Con un tono irónico y un guion lleno de diálogos ingeniosos, deja al público riendo y reflexionando.