En un monasterio aislado en el siglo XVII, un grupo de monjas vive bajo la estricta supervisión de una abadesa autoritaria. La rutina diaria se ve interrumpida por una serie de eventos inquietantes que comienzan a sacudir la comunidad: el oscuro pasado de algunas monjas sale a la luz, revelando secretos y deseos reprimidos. La llegada de una nueva monja, que huye de su propio tormento, trae consigo un aire de misterio que pone a prueba la fe y la lealtad de las religiosas.
A medida que se despliegan las tensiones en el convento, las monjas se ven atrapadas entre su deseo espiritual y sus pasiones humanas. Las visiones místicas y las tentaciones terrenales se entrelazan de una manera perturbadora, haciendo que la inocencia de la vida monástica se desmorone. La represión y la locura se convierten en protagonistas de esta historia, develando la vulnerabilidad de aquellas que prometieron devoción y pureza.
El ambiente se torna más claustrofóbico y opresivo a medida que las fuerzas externas —la necesidad de salvación y el juicio del mundo externo— amenazan con destruir la frágil paz del convento. En un clímax lleno de tensión, las monjas deben enfrentarse a sus demonios internos y decidir si su única salida es la redención o la condenación. En esta historia de pecado, culpa y búsqueda de la identidad, la línea entre la fe y la desesperación se vuelve cada vez más borrosa.