En un pequeño y poco destacado gimnasio de un suburbio estadounidense, un grupo de inadaptados se encuentra al borde de la quiebra. La situación se vuelve desesperada cuando el propietario, Peter LaFleur, descubre que su gimnasio se enfrenta a una dura amenaza: una cadena de gimnasios de lujo ha puesto su vista en su modesta instalación. Con la deuda acumulándose y la moral por los suelos, Peter y sus peculiares amigos deciden unir fuerzas para salvar su hogar.
Aprovechando una competencia de dodgeball (balón prisionero) como su única salida para conseguir el dinero necesario, el grupo se embarca en una travesía cómica y llena de giros inesperados. Con la ayuda de un excéntrico entrenador y un montón de técnicas de juego poco ortodoxas, estos inadaptados comienzan a entrenar arduamente. Cada personaje tiene su propio conjunto de habilidades y locuras delirantes que aportan al equipo, y las risas no faltan en el camino.
A medida que avanzan en el torneo, se enfrentan a un equipo de élite, agobiado por la presión y la competitividad, llevando la rivalidad a nuevas alturas. Sin embargo, con el espíritu de superación y una pizca de locura, el grupo de perdedores se convierte en un verdadero ejemplo de perseverancia y trabajo en equipo. Entre momentos hilarantes y situaciones ridículas, la película destaca la importancia de nunca rendirse y de encontrar la grandeza en lo inesperado.