En una ciudad de Nueva York desbordante de vida, un joven llamado Chris navega por un mundo que le parece cada vez más ajeno. Desilusionado y atrapado en la rutina de una existencia vacía, decide dejar atrás su vida normal y embarcarse en un viaje errático por la ciudad y sus alrededores. A medida que se mueve de un lugar a otro, Chris se encuentra con personajes excéntricos que van desde artistas hasta soñadores, todos atrapados en sus propias realidades donde nada parece tener sentido.
Durante su travesía, se enfrenta a la soledad y a la búsqueda de conexión en un mundo que parece indiferente. Las conversaciones con extraños revelan fragmentos de sus propias frustraciones, mientras que sus encuentros con amigos nos dan una mirada a la vida bohemia de Nueva York en los años 80. La atmósfera es melancólica, anclada en un sentido de desesperanza, pero también hay destellos de humor y color que contrastan con la tristeza que rodea a Chris.
Con una propuesta visual única y un ritmo contemplativo, la historia desafía convenciones narrativas al sumergirnos en la mente de su protagonista. La película invita a reflexionar sobre lo que significa realmente "vivir" en un mundo repleto de incertezas, planteando preguntas que resuenan mucho después de que los créditos han terminado. Un viaje introspectivo que recuerda que, a veces, los momentos más pequeños pueden tener un impacto duradero.