En un caluroso día de verano en Nueva York, Sonny Wortzik y su amigo Sal se embarcan en un atraco a un banco con la esperanza de hacer un golpe rápido que les permita salir adelante. Pero las cosas no salen según lo planeado. En lugar de una operación sencilla, el robo rápidamente se convierte en un caos cuando los empleados del banco se dan cuenta de lo que está pasando y se convierten en rehenes. Mientras las autoridades rodean el lugar, Sonny se encuentra atrapado en una situación cada vez más tensa, atrapado por su propia ambición.
Lo que comienza como un intento desesperado por conseguir dinero para costear la operación de cambio de sexo de su pareja, se transforma en un drama intenso y emocional. A medida que el tiempo avanza, la situación se complica y se convierte en una especie de espectáculo mediático, con una multitud de curiosos y periodistas congregándose en el exterior. Sonny, interpretado magistralmente por Al Pacino, se convierte en el centro de atención, intentando negociar la liberación de los rehenes mientras lidia con sus propios demonios personales y la presión creciente de la policía.
La película no solo es un thriller emocionante, sino también una reflexión sobre las luchas sociales de la época, la identidad y la desesperación. Con actuaciones potentes y un guion incisivo, el relato de Sonny se convierte en un símbolo de resistencia, desmitificando el concepto del criminal y revelando las complejidades de la vida moderna.