Eva, una madre cuya vida parecía estar en camino hacia la felicidad, se enfrenta a la realidad desgarradora de que su hijo, Kevin, es un niño problemático y enigmático. Desde su nacimiento, Kevin siempre ha mostrado signos de desobediencia y manipulación, dejando a Eva en un constante estado de alerta y ansiedad. A medida que Kevin crece, la relación entre madre e hijo se torna cada vez más tensa, marcada por una mezcla de amor y desesperación.
La historia se desarrolla en un formato no lineal, intercalando flashbacks de la infancia de Kevin con la vida de Eva tras el trágico acto de violencia que su hijo comete en la escuela. Esta estructura crea un ambiente de creciente inquietud, donde el espectador es testigo de la carga emocional que Eva lleva consigo. A través de sus recuerdos, se revelan los intentos fallidos de Eva por conectarse con Kevin y entender sus demonios internos. La presión social y la culpa la persiguen, mientras lidia con el juicio de los demás por su papel en la vida de su hijo.
Con una cinematografía tensa y una actuación excepcional, especialmente de Tilda Swinton, la película explora la complejidad de la maternidad, la culpa y los límites de la responsabilidad parental, dejando al público con preguntas inquietantes sobre la naturaleza del mal y el papel que juega la crianza en el comportamiento humano. Es una experiencia emocionalmente agobiante que no deja a nadie indiferente.