En una tranquila ciudad estadounidense de los años 30, la vida de un joven matrimonio da un giro inesperado cuando deciden aventurarse en el mundo de la crianza de su primer hijo. Emocionados por la llegada de su primogénito, los nuevos padres se encuentran en medio de un torbellino de consejos contradictorios de familiares y amigos. Mientras tratan de seguir las expectativas de la sociedad y ser los padres “perfectos”, la pareja se da cuenta de que la crianza no es tan fácil como parece.
Los malentendidos y los desaciertos cómicos se suceden uno tras otro, desde la selección del nombre, que provoca una pelea épica entre ambos, hasta sus intentos desastrosos de establecer una rutina que incluya la hora del baño o la alimentación. La situación se intensifica cuando su adorable pero travieso pequeño empieza a meter a sus padres en problemas cada vez más hilarantes. A medida que sus vidas se descontrolan, los protagonistas se ven obligados a reevaluar sus prioridades y, sobre todo, su relación.
Entre risas y lágrimas, descubren que la paternidad no se trata de ser perfectos, sino de encontrar un equilibrio y apoyarse mutuamente en este loco viaje. Con un tono ligero y un humor que solo el cine de esa época podría lograr, la historia captura la esencia de los errores y aciertos que definen a cualquier familia. Al final, lo que realmente importa es el amor que se tienen el uno al otro y, por supuesto, su adorado retoño.