En esta divertida secuela, el legendario príncipe Akeem regresa a los Estados Unidos después de descubrir un secreto que cambiará su vida para siempre: tiene un hijo en Queens, del que nunca supo nada. Ahora, Akeem, junto con su inseparable amigo Semmi, se embarcan en una nueva aventura para encontrar al joven, con la esperanza de que sea el heredero que necesita para continuar con el legado de su reino en Zamunda.
Mientras Akeem lucha por equilibrar sus responsabilidades reales con su deseo de ser un buen padre, el contraste entre el glamur de Zamunda y la vida urbana de Nueva York ofrece un sinfín de situaciones hilarantes. Su hijo, Lavelle, un simpático joven que no tiene idea de su verdadero linaje, representa la nueva generación que Akeem no está preparado para entender del todo. A medida que la relación entre padre e hijo se desarrolla, se desatan conflictos de tradición, identidad y expectativas familiares.
La película está repleta de momentos nostálgicos y cameos de viejos amigos, al tiempo que introduce nuevos personajes que aportan frescura a la historia. Con un repartazo que incluye a Eddie Murphy y Arsenio Hall, el humor es tan agudo como siempre, mezclando lo antiguo con lo nuevo. La búsqueda de Akeem por conectar con su hijo se transforma en una reflexión sobre lo que significa ser familia y la importancia de abrazar las raíces, todo con un toque de comedia y un mensaje de unidad que resuena en cada escena.