En una ciudad que parece estar atrapada en un ciclo de rutina y desesperanza, un profesor de secundaria, atrapado en su vida monótona, comienza a desmoronarse lenta pero inexorablemente. A medida que la presión de la vida diaria se intensifica y la falta de apoyo emocional lo consume, su deterioro mental se convierte en una espiral de frustración y violencia. Con un matrimonio en crisis, una carrera que no le ofrece satisfacción y un mundo que parece volverse cada vez más indiferente, la tensión acumulada en su interior llega a un punto crítico.
Los eventos se precipitan cuando, tras un día particularmente difícil en la escuela y enfrentamientos con colegas y estudiantes, el profesor se embarca en un violento estallido de ira. A medida que su vida se convierte en un torbellino de caos y destrucción, se convierte en un símbolo del desencanto de una sociedad que no escucha ni entiende. La película se adentra en la psique del protagonista, explorando su angustia y sus motivos, mientras se confronta con las consecuencias de sus actos.
En medio de esta tormenta emocional, el espectador es testigo de una crítica mordaz a la deshumanización en el entorno académico y social. La narrativa se convierte en un espejo oscuro de la desesperación humana, ofreciendo un retrato perturbador sobre hasta dónde puede llegar una persona cuando se siente atrapada y sola en un mundo indiferente. La atmósfera pesada y la dirección aguda crean una experiencia inquietante que resuena mucho después de que los créditos han terminado.