En la década de 1990, Maria Altmann, una anciana judía sobreviviente del Holocausto, se embarca en una batalla legal que la lleva desde su hogar en Los Ángeles hasta las cortes de Austria. La historia comienza cuando descubre que su familia, que había sido despojada de su patrimonio artístico durante la Segunda Guerra Mundial, aún tiene derechos sobre una famosa pintura de Gustav Klimt, "El beso". Esta obra, convertida en un símbolo de amor y pérdida, fue robada por los nazis y ahora adorna las paredes de un museo en Viena.