En la década de 1990, Maria Altmann, una anciana judía sobreviviente del Holocausto, se embarca en una batalla legal que la lleva desde su hogar en Los Ángeles hasta las cortes de Austria. La historia comienza cuando descubre que su familia, que había sido despojada de su patrimonio artístico durante la Segunda Guerra Mundial, aún tiene derechos sobre una famosa pintura de Gustav Klimt, "El beso". Esta obra, convertida en un símbolo de amor y pérdida, fue robada por los nazis y ahora adorna las paredes de un museo en Viena.
Decidida a recuperar lo que le pertenece, Maria se asocia con Randy Schoenberg, un joven abogado con poca experiencia en casos de derechos humanos pero con un gran sentido de justicia. Juntos, enfrentan no solo los obstáculos legales y burocráticos, sino también los prejuicios y la resistencia de quienes desearían que el pasado se quedara en el pasado. A medida que profundizan en la historia de la pintura y las tragedias que marcaron la vida de Maria, también se revelan dimensiones más complejas de su historia familiar, repleta de desamor y esperanza.
A través de esta lucha personal, la película explora temas de identidad, memoria y redención, destacando la importancia de confrontar el pasado y luchar por lo que es justo. En última instancia, Maria y Randy se convierten en símbolos de resiliencia y valor, recordándonos que la historia no debe ser olvidada.