En la Francia del siglo XVIII, la región de Gévaudan es azotada por una serie de brutales ataques de una criatura misteriosa y letal que aterroriza a la población local. En medio de este caos, la corte real envía a un cazador experto, Grégoire de Fronsac, y a su compañero nativo americano, Mani, para investigar el fenómeno y poner fin a la amenaza. Al llegar, los dos hombres se encuentran con un pueblo sumido en el miedo y la superstición, donde los rumores sobre la bestia se entrelazan con leyendas locales.