Después de los aterradores eventos que llevaron a Rachel a enfrentarse a la inquietante cinta de vídeo, intenta reconstruir su vida junto a su hijo, Aidan, en un tranquilo pueblo de Oregon. Sin embargo, la paz es efímera. Una serie de extraños sucesos hacen que Rachel sospeche que la oscura presencia de Samara, la niña que provocó tanto horror, aún la persigue. Cuando Aidan comienza a mostrar extraños comportamientos y visiones perturbadoras, Rachel se da cuenta de que la amenaza no ha pasado, sino que se ha intensificado.