En una isla del Pacífico noroeste, donde la comunidad está marcada por la tensión racial y las cicatrices de la Segunda Guerra Mundial, se desata un juicio que lo cambiará todo. Un joven pescador japonés, Kazuo Miyamoto, es acusado del asesinato de un guapo marinero blanco, y todos los ojos están puestos en el estrado. El caso es complicado, ya que despierta viejas heridas y resentimientos entre los habitantes de la isla, quienes aún arrastran el peso del internamiento de ciudadanos japoneses durante la guerra.