En el corazón de una elegante mansión francesa durante un cálido fin de semana, un grupo de aristócratas se reúne para disfrutar de su privilegiada existencia y, claro, de un poco de diversión clandestina. El anfitrión, un conde encantador y algo cínico, invita a varios amigos y amantes, entre quienes se desliza la servidumbre, imbuida de sus propias complicaciones emocionales.